LA TRISTEZA: EMOCIÓN NECESARIA PARA LA EVOLUCIÓN

La palabra tristeza la asociamos a depresión, nostalgia, melancolía, sufrimiento, negatividad . Obviamente todos estos sentimientos no nos resultan nada apetecibles y por tanto, la mejor manera de alejarlos de nosotros es evitando entrar en contacto con esa emoción. Sin embargo nos hemos olvidado de la verdadera finalidad de la TRISTEZA.
La tristeza forma parte de nuestras vidas. Es una de las seis emociones básicas junto con el miedo, la rabia, el orgullo, el amor y la alegría. Cada emoción tiene su finalidad, su para qué y en todos los casos esa finalidad es absolutamente imprescindible para una vida de bienestar. Lo importante no es la emoción sino su utilización. El estímulo adecuado para entrar en contacto con la tristeza es la PÉRDIDA.  Todos padecemos pérdidas en nuestras vidas:  la pérdida de un ser querido que sería el mayor motivo de tristeza,  la pérdida de un trabajo, o una pérdida económica, o de salud, de tiempo, incluso una pérdida material. Como es inevitable sufrir pérdidas, hemos nacido con la emoción tristeza que es la que se encarga de hacer algo que las pueda reparar e incluso en muchos casos, mejorar.
¿Para qué sirve la tristeza?
La tristeza es la emoción que detecta las pérdidas. Detectar una pérdida implica tomar conciencia, asumir y aceptar que algo pudo ser y no fue, que algo pudo decirse y se calló, que algo pudo florecer y se secó, que algo pudo conservarse y se abandonó, que algo pudo saberse y se ignoró, en definitiva que algo se ha perdido y que ese hecho constituye una pérdida objetiva que resta en tu vida. Asumir y aceptar la pérdida es lo que más nos cuesta, aceptamos injusticias, aceptamos abusos, los callamos, pero cuando sucede una pérdida real nuestra mente se encarga de buscar culpables de nuestros problemas como vía rápida o bien la imaginación nos lleva a anticipar infinitas posibles amenazas que derivarían en algo terrible, nostálgico y deprimente.
 Encontrar la belleza de la ACEPTACIÓN, que en nada se parece a la resignación (que sería el conformismo de que nada se puede hacer y de que nada puede cambiar) sería lo correcto. Cuando aceptas una pérdida del tipo que sea, te responsabilizas de que esa situación está en tu vida y por tanto eres la única persona que puede y debe hacer algo para resolver, para reparar, para solucionar. Buscar culpables  con rabia o sentir la impotencia del miedo, no solo no ayudan sino que anclan en la negación de la asunción de la responsabilidad de bienestar que tienes para contigo mismo. Tras la aceptación siempre llegan las ideas, la claridad de pensamiento, las opciones y derivado de todo ello: el aprendizaje, la mejora, la evolución y el DESARROLLO que es la finalidad última de la emoción tristeza.
La tristeza lleva a ese estado de duelo, de lentitud, de pausa, de parada, de análisis y reflexión antes de emprender una acción que nos renueve. Así como los árboles pierden sus hojas en otoño, el ser humano también necesita sus ciclos de reparación cuyo fin no es el de acabar en depresión o nostalgia por lo perdido, sino el de analizar lo aprendido, aceptar lo presente y evolucionar hacia el futuro que quieras crear. Tras la jovialidad de la primavera, toca la asunción de una nueva etapa de la vida con la tristeza adecuada y necesaria que nos dirija a dar los pasos precisos y certeros que desarrollen al máximo cada nuevo momento de nuestra vida.
 PÉRDIDA + TRISTEZA + ACEPTACIÓN = NUEVO COMIENZO- NUEVO CICLO- CRECIMIENTO PERSONAL

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s